La Escarcha, el Sol y el Viento

Sabiduría
Cuentos con Sabiduría

Había una vez un hombre que salió solo y se encontró en el camino con el Sol, la Escarcha y el Viento. Al verlos, les dirigió un saludo: “¡Alabado sea el Señor Jesucristo!” ¿A quién le dirigió ese saludo? El Sol dijo: “A mí, para que no lo queme.” La Escarcha dijo: “A mí, y no a ti, porque no le tiene tanto miedo a ti como a mí.” “¡Narradores, eso es falso!” dijo por último el Viento; “ese hombre me saludó a mí, no a ustedes dos.”

Entonces comenzaron a discutir y pelear, y casi se arrebatan las capas unos a otros. “Bueno, si es así, vamos a preguntarle a quién le dio el saludo, ¿a mí o a ti?” Alcanzaron al hombre y le preguntaron; él respondió: “Al Viento.”

“¿No les dije que fue a mí?” dijo el Sol.
“¡Para, que te voy a soplar, bribón! Vas a acordarte de mí,” replicó el Sol.
Entonces el Viento dijo: “No temas, no te voy a calentar; yo soplaré y lo enfriaré.”
“Y yo te congelaré, sinvergüenza,” añadió la Escarcha.
“No te asustes, pobre hombre, entonces yo no soplaré, y él no te hará nada; no te congela sin que haya viento.”

Cuento popular ruso, recopilado por A. H. Wratislaw en Sixty Folk-Tales from Exclusively Slavonic Sources, en 1890

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