hombres tatuados filipinos
Leyenda
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Había una vez dos jóvenes, muy buenos amigos, que estaban tristes porque ninguno de los dos tenía tatuajes. Sentían que no eran tan hermosos como sus compañeros.

Un día acordaron tatuarse mutuamente. Uno de ellos marcó el pecho y la espalda del otro, sus brazos y piernas, e incluso su rostro. Y cuando terminó, tomó hollín del fondo de una olla y lo frotó sobre todas las marcas; y quedó tatuado hermosamente.

El que había hecho el trabajo dijo al otro:

—Ahora, amigo mío, eres muy hermoso, y tú debes tatuarme a mí.

Entonces el que ya estaba tatuado raspó un gran montón de hollín de las ollas, y antes de que el otro supiera lo que estaba pasando, lo había embadurnado por completo desde la cabeza hasta los pies; y quedó muy negro y grasiento.

El que estaba cubierto de hollín se enojó mucho y gritó:

—¿Por qué me haces esto, si yo te tatué con tanto cuidado?

Comenzaron a pelear, pero de repente el que tenía los tatuajes hermosos se convirtió en un gran lagarto que corrió a esconderse entre la hierba alta, mientras que el otro, cubierto de hollín, se convirtió en un cuervo y voló por encima del pueblo.

Leyeda filipina recopilada por Mabel Cook Cole, en Philippine Folklore Storiesm, publicado en 1916

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