
Ellen era una niña buena y hermosa. Un domingo, paseaba junto a una alcantarilla abierta en un pueblo del norte de Gales cuando encontró una moneda de cobre. Desde aquel día, Ellen paseaba todos los domingos por la tarde junto al mismo desagüe y siempre encontraba una. Era una niña precavida y solía ahorrar, así que guardó todas las monedas.
Un día, su anciana madre encontró su montón de monedas y quiso saber dónde las había conseguido.
Ellen se lo contó, pero aunque pasó muchos domingos junto a la alcantarilla, nunca volvió a encontrar otra moneda.
Cuento anónimo galés, recopilado por P. H. Emerson en el libro Welsh Fairy-Tales and Other Stories, publicado en 1894







