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Cuentos con Magia
Cuentos con Magia

Cuentan que en aquellos días había un hombre que construyó un galeón, el hombre zarpó en su barco y lo capitaneó. Surcó los mares y viajó durante un tiempo. Hecho anclas en un para tomar agua y allí vio a cuatro o cinco niños jugando, uno de ellos era Baldpate, el capitán lo vio fuerte y despierto, entonces lo llamó a Baldpate y le preguntó:

—¡Joven! ¿Dónde está el agua?

Baldpate se lo mostró y el hombre tomó agua.

—¿Quieres venir conmigo a trabajar en mi barco? —preguntó el hombre al joven Baldpate.

—Lo haré, pero tengo una madre.

—Vamos con tu madre—. Fueron hacia ella.

—¿Me darás a este chico para que trabaje conmigo en mi barco?

—¿Qué le pagaras? — preguntó la madre.

—Un salario de un mes.

—Entonces puedes llevarlo contigo.

El capitán tomó al muchacho, levaron anclas y continuaron el viaje. Al poco llegaron a un pueblo muy grande, fondearon y decidieron recoger agua en el pueblo.

Ese mismo día, el hijo del rey salió a caminar y vio a un derviche en su tienda con un retrato de una niña en la venta. Le pareció muy linda la muchacha, así que compró el retrato y lo colocó sobre la fuente pensando que aquellos que fueran a beber agua dirían: “He visto a esa muchacha”.

Y así aconteció. El capitán desembarcó, fue a la fuente, tomó agua y cuando levantó los ojos y vio el retrato dijo:

—¡Qué belleza!

Subió a bordo y dijo a su tripulación:

—Hay una belleza allí única, nunca había visto nada igual.

Baldpate le dijo:

—Voy a buscarla.

Baldpate fue a la fuente, y en el momento en que vio el retrato, se echó a reír.

—Pero si es la hija del derviche. ¿Cómo llegó esta imagen aquí?

Apenas lo había dicho cuando lo apresaron y lo llevaron a palacio. Dos días después fueron a su celda y le preguntaron:

—Esta muchacha, ¿la conoces?

—¿Conocerla? Bueno, nos criaron juntos. Su madre está muerta; ella nos amamantó a ella y a mí.

Los soldados que le interrogaron se miraron y le dijeron:

—Si te llevan ante el rey, no temas.

Ese mismo día le llevaron ante el rey:

—Esta chica, ¿la conoces, muchacho?

—Sí, crecimos juntos.

—¿La traerás aquí? — preguntó el rey

—Lo haré. Constrúyeme un galeón dorado; dame veinte músicos; déjame llevar a tu hijo conmigo; y que nadie contradiga lo que haga o diga. Entonces me iré. Tardaré siete años en ir y venir.

Tomaron provisiones para siete años, y partieron. Navegaron y surcaron mares hasta llegar al país de la joven.

Al amanecer, Baldpate llevó el galeón cerca de la casa de la doncella. La casa de la doncella estaba cerca del mar. Baldpate dijo:

—Iré a cubierta a dar una vuelta. Que ninguno de vosotros se muestre.

Él subió y caminó por la cubierta.

La hija del derviche se despertó de su sueño. El radiante sol de la mañana iluminaba el galeón, y la casa. La joven salió, se frotó los ojos y observó que un hombre paseando de arriba a abajo. Se inclinó hacia adelante y vio a nuestro Baldpate. Ella lo conocía:

—¿Qué haces aquí Baldpate?

—He venido por ti, vengo a verte. !Han pasado tantos años desde que te vi!. Suban a bordo tú y tu padre, ¿Dónde está él?

—¿No sabes que mi padre ha estado pintando mi retrato? Ha ido a venderlo. Estamos esperando a que regrese.

—Ven aquí y hablemos un poco.

La niña fue a vestirse. Baldpate fue con su tripulación.

—Ocultaos. No dejéis que se vea un alma. Hablaré con ella y la meteré en un camarote, cuando estemos dentro hablando, soltar los amarres y elevar anclas. Cuando llame a los músicos, mientras toquen, zarpemos sin que ella escuche el ruido.

Luego, la joven subió al galeón, caminaron y entraron en un camarote a hablar. Se sentaron y mientras charlaban, los marineros en silencio soltaron amarres y elevaron anclas.

Mientras, entró en el camarote el hijo del rey.

—¿Quién es este?— dijo la niña. —No me gusta esto, me voy.

—¿Estás tonta, hermana mía? Comamos algunos dulces.

Baldpate sacó unos dulces y le dio a la niña, pero los dulces estaban envenenados y la joven se intoxicó.

—Quieres escuchar un poco de música—, dijo Baldpate.

Entonces llamó a los músicos y empezaron a tocar:

Al ver tanta gente, la joven se asustó y se levantó:

—Me voy, mi padre vendrá en seguida.

—Siéntate un rato y deja que te toquen música.

Tocan su música, y con la música, no se escuchó cómo el galeón zarpó. Tras unos minutos la joven ya se cansó y dijo:

—Me voy—, subió a cubierta y vio que su casa se perdía en el horizonte que se alejaba lentamente.

—¡Ah! hermano mío, ¿qué me has hecho?

—¡Qué he hecho por ti! Este joven que se sienta junto a ti es el hijo del rey, y yo he venido a buscarte para él.

Ella lloró y dijo:

—¿Qué debo hacer? ¿Me arrojaré al mar?

Pero estaba algo intoxicada con los dulces y la convencieron rápido. Se sentó junto al hijo del rey. Escucharon música, tomaron buenos víveres, bebida.

En alta mar, Baldpate se sentó en lo alto, capitaneando la nave, y observaba como comían, bebían, se divertían, pero él no se movía de su puesto.

Faltaban dos o tres días para que desembarcaran, y ese amanecer, tres pájaros se posaron en el galeón. No parecía haber nadie cerca de ellos, pero Baldpate estaba en lo alto sentado, viendo y escuchando todo. Y pudo escuchar a los pájaros cómo hablaronentre ellos:

—Oh pájaro, oh pájaro, ¿qué ocurre, oh pájaro?

—La hija del derviche come y bebe con el hijo del rey; ella no sabe lo que les sucederá.

—¿Qué sucederá?’— Preguntaron los otros pájaros.

—Tan pronto como llegue, vendrá un barquito a llevárselos. La barca se volcará y la hija del derviche y el hijo del rey se ahogarán; y el que lo oye y lo cuenta, quedará convertido en piedra hasta las rodillas.

Baldpate pudo entender todo lo que decían los pájaros.

Al siguiente día en el amanecer, los mismos pájaros regresaron y comenzaron a hablar entre sí:

—Oh pájaro, oh pájaro, ¿qué es, oh pájaro?

—La hija del derviche y el hijo del rey comen y beben; no saben lo que les sucederá. Tan pronto como aterricen, tan pronto como entren por la puerta, la puerta se derrumbará, los aplastará y los matará; y el que lo oiga y lo cuente, quedará convertido en piedra hasta la espalda.

En el el tercer amanecer, los pájaros regresaron.

—Oh pájaro, oh pájaro, ¿qué es, oh pájaro?

—La hija del derviche come, bebe; ella no sabe lo que le sucederá.

—¿Qué pasará?— Preguntaron los otros pájaros.

—La noche de bodas saldrá un dragón de siete cabezas y devorará al hijo del rey y a la hija del derviche; y cualquiera que lo oiga y lo cuente, quedará convertido en piedra hasta la cabeza.

Baldpate al escuchar esto, dijo para sí:

—No dejaré que venga ningún barco.

Cuando llegó frente al palacio; algunos barcos vinieron a sacar a la doncella.

—No quiero barcos—. Dijo Baldpate, desplegando sus velas. El galeón retrocedió y siguieron navegando hacia adelante. Todos se extrañaron de esta maniobra y dijeron:

—¡Vaya, el galeón va a encallar!

—Déjalo en paz—, dijo el rey, —que deje varada la nave si es lo que desea.

Y dejó varado el galeón.

Baldpate dijo al rey que se acercó donde el barco había encallado:

—Cuando comencé a buscar a esta muchacha, ¿no te dije que debías dejarme hacer lo que quisiera? ¿Que nadie debía interferir?

Entonces Baldpate se llevó a la muchacha y al príncipe. Cuando estaban en la puerta les detuvo y dijo:

—Tira la puerta abajo.

—¿Por qué vamos a tirar la puerta del palacio abajo?, preguntaron.

—¿No dije que nadie debía interferir en mis órdenes?

Entonces obedecieron y tiraron la puerta abajo. Luego subieron, se sentaron, comieron y bebieron, rieron y hablaron hasta tarde.

Pero Baldpate desconfiaba en todo momento por lo que había escuchado a los pájaros.

Cuando cayó la noche, la pareja fue a acostarse y Baldpate tras ellos dijo:

—Donde tú duermas, yo también dormiré allí.

—Allí dormiremos los novios, tú no puedes dormir con nosotros.

—¿Cuál es nuestro trato? — les recordó amenazante Baldpate.

—Cierto.

Entonces fueron y se acostaron. Baldpate tomó su espada, se acostó y se cubrió la cabeza. A medianoche escuchó venir un dragón, sacó su espada y le corta la cabeza. Colocó la cabeza debajo de la almohada. Al momento el hijo del rey se despertó y vio a Baldpate con espada en mano. Grito:

—!Baldpate nos matará!.

El padre vino y los soldados llegaron corriendo a los gritos del príncipe:

—¿Qué te hizo gritar, hijo mío?

—Baldpate nos quiere matar—, respondió.

Los soldados tomaron a Baldpate y ataron sus brazos.

Cuando amaneció, el rey hizo llamar a Baldpate:

—¿Por qué has actuado así? Siete años fuiste, viajaste y trajiste a la doncella; y ahora te has levantado para matarlos.

—¿Qué puedo hacer? No puedo hablar de esto.

—Si matas a mi hijo, yo te mataré a ti.

—No diré nada sobre esto.

Tras esto, le ataron los brazos y lo llevaron a cortarle la cabeza. Mientras caminaba, Baldpate se dijo:

—Me cortarán la cabeza, pero si lo cuento, seré convertido en piedra. Llévame ante el rey. Tengo un par de palabras que decirle.

Los soldados lo llevaron nuevamente ante el rey.

—¿Por qué lo habéis traído aquí?

—Dice que se va a confesar.

—Dilo, muchacho.

—Cuando regresábamos de buscar a la hija del derviche, estaba sentado solo, en lo alto del galeón. Tu hijo estaba comiendo y bebiendo con la doncella. Y una mañana vinieron tres pájaros. Comenzaron a hablar y dijeron: “Oh pájaro, oh pájaro, ¿qué es, oh pájaro? La hija del derviche come y bebe con el hijo del rey; ella no sabe lo que le sucederá. Y el que lo oye y lo cuenta, quedará convertido en piedra hasta las rodillas”. Nadie más que yo estaba allí, nadie más lo pudo escuchar.

Tan pronto como Baldpate lo dijo, se convirtió en piedra hasta las rodillas. El rey, al verlo convertido en piedra, dijo:

—Te lo ruego, muchacho, no digas más.

—Pero lo haré—, respondió Baldpate, y pasó a hablar de la puerta y quedó convertido en piedra hasta su espalda. Luego continuó contando—La tercera vez vinieron los pájaros y volvieron a hablar entre sí, y escuché, por eso deseaba dormir con ellos: “Un dragón de siete cabezas saldrá; él los devorará”. Y si no lo crees, mira debajo de la almohada.

Los soldados fueron rápido y miraron bajo al almohada y trajeron ante el rey las cabezas de dragón.

—Fui yo quien lo mató. Tu hijo vio la espada en mis manos y pensó que los mataría. No pude decirle la verdad.

Entonces Baldpate se convirtió en piedra hasta la cabeza.

A todos les entristeció mucho esto, y le construyeron una tumba.

En el funeral, el hijo del rey se levantó y dijo:

—Siete años ha vagado por mí, yo voy a vagar siete años por él.

Entonces tomó camino y partió. Caminó y caminó. En cierto lugar había agua y bebió de ella. Después se acostó y Baldpate se le apareció en sueños:

—Toma un poco de tierra de aquí y ve y rocíala sobre el sepulcro. Entonces mi cuerpo se levantará de la piedra.

El hijo del rey al despertar de su sueño, tomó un poco de tierra, regresó rápido a su reino, derramó la tierra sobre el sepulcro y Baldpate se levantó.

—¡Qué bien he dormido! — dijo Baldpate al despertar de su muerte. —Siete años has vagado por mí, y siete años yo he vagado por ti. — Agradeció Baldpate al príncipe.

Entonces lo llevaron al palacio y allí todos se alegraron de que estuviera vivo.

Cuento gitano, de la región de Turquía, recopilado por  Francis Hindes Groome, traducción libre de Altaïr

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