Un Pueblo de Magos, Los Etruscos

el sabio Spurinna
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Cuentos con Magia
Cuentos con Magia y hechicería

Los Etruscos, la antigua civilización de Etruriua, en la península itálica, previa a la antigua roma, que cuando fueron derrotados por los romanos, su cultura fue absorbida casi completamente.

En la religión etrusca, creían que cada nación tenía un tiempo de existencia determinado, uno o varios saeculum, que no significaba exactamente siglo, sino ciclo completo. Ellos creían que estaban destinados a existir 10 saecolum.

Para los romanos, los etruscos eran magos, que dominaban los rituales para controlar el destino y podían hablar con los dioses.

Los etruscos tenían los Haruspex, magos entrenados que siempre acompañaban a sus monarcas, en las campañas, viajes, guerras. Los haruspex eran sabios, estudiosos. Se creían que leían el futuro y manipulaban a voluntad el clima, favorecían a sus allegados y prevenían de los peligros.

Los Haruspex tenían muchos rituales pero había tres rituales que aterraban a los romanos por encima de todos los demás:

  • Haruspicy o Haruspiciana (lectura de las entrañas)
  • Prodigia (interpretación de los prodigios)
  • Rituales de Fundación

En la Haruspicy, los etruscos realizaban un ritual y después examinaban las entrañas del animal sacrificado, sobre todo el hígado, donde el harúspice o haruspex entrenado etrusco, podía leer si los dioses estaban contentos o enojados, el futuro de sus monarcas o el destino de la petición por la que habían realizado el sacrificio. Esta técnica se convirtió en una especie de “ciencia” e incluso tenían modelos de hígado de bronce que enseñaban la técnica a otros harúspices.

En la Prodigia, los etruscos podían interpretar los mensajes de los dioses a través de las nubes, los meteoritos, las formas y malformaciones de humanos y animales. Su complejo sistema para interpretar los rayos, como dirección, el tipo de que eran, etc, les mostraban con exactitud los presagios.

Los rituales de fundación del pueblo etrusco se consideraban la más avanzada y precisa técnica para asegurar la protección de los dioses y el éxito en sus planes. Eran rituales al inicio de algo: en el nacimiento de una persona, al fundar una ciudad, al consagrar un templo…

Entre las leyendas de los Etruscos y su magia, podemos destacar las más famosas:

Tages, el niño profeta

Cuenta la leyenda que un campesino estaba arando la tierra cuando de un surco apareció un niño con un rostro inocente y puro, pero la mirada y la sabiduría de un anciano, su nombre era Tages.

Tages era hijo del dios Júpiter, y comenzó a enseñar a los hombres cómo leer la voluntad de los dioses, entender sus presagios, comprender el significado de los rayos y leer en las entrañas de los animales, y en las estrellas.

Una gran multitud escuchó las palabras de Tages y las anotaron en tres libros sagrados etruscos: el Libri Haruspicini (sobre adivinación con entrañas), Libri Fulgurales (sobre interpretación de los rayos) y Libri Rituales (sobre los rituales exactos).

Desde entonces, los Etruscos aseguraban que toda su sabiduría provenía de Tages, el niño profeta.

Vegoia, o Begöe, la profetisa

Al igual que se consideraba Tages el niño profeta, Vegoia era la niña o joven profetisa. Se consideraba una ninfa que inspirada por los dioses, reveló las leyes sagradas a los hombres.

Escribió los Libros Vegoici y enseñó sobre los rayos y fenómenos celestes, los límites sagrados de la tierra, cómo marcar las fronteras y las normas para interpretar los presagios y los portentos.

Se consideraba una maga poderosa que trasmitió las leyes para mantener el orden entre hombres, dioses y la naturaleza.

La Leyenda de Spurinna y el Idus de Marzo

La leyenda de Spurinna fue registrada por distintos historiadores, como Suetonio y Cicerón, y se convirtió en una leyenda que les mostraba el poder de los haruspex a todos.

Cuentan que Julio César, tenía un sabio haruspex etrusco de la ciudad de Tarquinia, a su servicio llamado Spurinna.

En el año 44 a.C., un día que Julio Cesar realizó un sacrificio público de un animal, el sabio Spurinna fue llamado para leer en las entrañas del animal sacrificado. Cuando Spurinna inspeccionó el hígado, encontró una malformación terrible: ¡el ´rogano no tenía lóbulo principal!

Esto era una de las peores señales, era una amenaza mortal, inminente, contra quien había realizado el sacrificio, en este caso Julio César.

Spurinna se acercó al emperador y le pronunció una advertencia que quedó grabada en la historia para siempre:

“César, te advierto que el peligro no tardará más de 30 días”

Poco después apareció el corazón del animal sacrificado en la ciudad, y nuevamente el sabio Spurinna pronostico que el peligro era claro y extremo.

La mañana del 15 de marzo, Idus de marzo, César se preparaba para acudir al Senado, su esposa Calpurnia había tenido sueños aterradores y previno a César, pero él, escéptico en lo sobrenatural, dudó. En ese momento llegaron los conspiradores para recoger a Julio César, y confiado les contó los sueños de su mujer, y estos le dijeron:

“No serás tan ingenuo de creer en sueños y augurios”

César salió con ellos, y de camino se encontró con Spurinna y le dijo:

“Bueno, Spurinna, ¡los Idus de marzo han llegado y yo sigo vivo!”

El viejo haruspex le respondió con calma solemne y profética:

“Sí, han llegado… pero aún no han acabado.”

Esa misma tarde, en el Teatro de Pompeyo, Julio César fue asesinado a puñaladas por un grupo de senadores.

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