Cuentos infantiles
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Cuentos Cómicos
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Era un niño tan pequeño, pequeño, que ni siquiera un grano de mijo. He aquí que un día en su casa lo enviaron a buscar un manojo de azafrán, y cuando llegó a la tienda él dice:

—Dénme un manojo de azafrán.

En la tienda todos miraban, pero no veían a nadie, tan pequeño que era; solo veían un manojo que se movía, pero no podían pensar quién lo llevaba.

Y el niño volvió a decir:

—Dénme un manojo de azafrán.

Los de la tienda vieron una cosa pequeña como una pulga, tomaron el manojo y pusieron en su lugar un manojo de azafrán, y vieron cómo se iba.

He aquí que cuando el niño estuvo en la calle comenzaron a caer gotas y él, para no mojarse, se metió debajo de una col.

Quieto, debajo de ella se quedó, cuando vino un buey y se comió la col y a Pere Patufet.

Los de su casa, viendo que no venía, empezaron a preocuparse y salieron a buscarlo:

—¡Pere Patufet, ¿dónde estás?! ¡Pere Patufet, ¿dónde estás?!

—Dentro de la panza del buey,
donde no truena ni llueve.

—¡Oye, Señor! ¿dónde estará? Iban de un lado a otro, gritándolo:

—¡Pere Patufet, Pere Patufet, ¿dónde estás?!

—Dentro de la panza del buey,
donde no truena ni llueve.

Los de su casa, admirados. Pero ¿dónde estará?, decían, ¿dónde podrá estar?

He aquí que cuando más ocupados estaban buscándolo, de repente

El buey hizo un pedo; y ahí está Pere Patufet.

Cuento popular catalán de Francisco Maspons y Labrós, recopilados en Lo Rondallayre, Quentos Populars Catalans en 1875

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