
Había un gitano y un pastor que cuidaba sus ovejas. Cada noche el pastor perdía dos ovejas, o incluso tres. El campesino estaba preocupado. Entonces el gitano le preguntó:
—¡Hola amigo!, ¿Qué te pasa que estás tan triste?
El campesino le contó al gitano:
—¡Ah! ¿Cómo no voy a entristecerme cuando alguien, no sé quién, me hace un daño grave? Cada noche pierdo ovejas y no se quién me las está robando.
—Está bien. Yo te ayudaré, porque sé muy bien quién es quien te roba las ovejas. Esta noche deja que tu esposa me haga dos grandes quesos, los dos del mismo tamaño; y que me haga una buena masa para la cena. Iré a cenar contigo y luego iré a cuidar de tus ovejas.
—¡Está bien!
El gitano, tal y como habían quedado, fue a casa del campesino y se divirtieron mucho. Llegó la noche y el gitano se fue a buscar las ovejas. Se metió el queso en la bolsa, y en la mano tomó una barra de hierro que pesaba tres quintales, además se hizo una vara de madera bastante liviana. Y se fue al redil de las ovejas. Allí no había nadie más que el pastor.
—Vete a casa, muchacho—, dijo el gitano, —yo me quedaré aquí cuidando tus ovejas.
Llegó la medianoche. El gitano encendió un gran fuego y en seguida un dragón se acercó al gitano junto al fuego.
Le dijo:
—Espera un poco. ¿Qué es lo que quieres con este fuego y viniendo aquí?
—Sólo quiero ver si eres un dragón tan fuerte, aunque te comes tres ovejas cada noche.
El gitano estaba aterrorizado, pero continuó.
—Siéntate a mi lado junto al fuego y hagamos una pequeña prueba de fuerza para ver quién de nosotros es más fuerte. ¿Sería capaz de lanzar este palo tan alto hacia el cielo que nunca más caiga al suelo, sino que se quede allí volando? — Y le mostró la barra de tres quintales.
El dragón lo arrojó, lo arrojó tan alto y con tanta fuerza, que en ese momento quedó en algún lugar del cielo.
—Ahora—, le dice el dragón al gitano, —ahora lanza tú tan alto como yo lancé.
El gitano arrojó ahora el palo de madera liviano que había fabricado, y lo arrojó detrás de él mientras hacía como que lo lanzaba en la misma dirección, de modo que el dragón no podía ver dónde lo había arrojado, pero le pareció que lo había lanzado donde había arrojado el suyo.
—¡Bueno, está bien! Sentémonos y veamos si realmente eres un tipo inteligente. Sólo toma esta piedra y exprímela para que salga el agua y la sangre, así. — El gitano tomó el queso; lo apretó hasta que se le acabó el agua; Luego le dijo al dragón: —Toma ahora tu piedra y apriétala como yo lo hice.
Le entregó una piedra y el dragón apretó y apretó hasta que sus manos sangraron y lo que se veía era la sangre gotear.
—Ya veo—, le dijo al gitano, —eres mejor hombre que yo. Más fuerte y más inteligente.
—Bueno, ahora que he demostrado que soy más fuerte y más listo que tú, llévame ahora sobre tu espalda y llévame con tu madre ciega.
Acudieron a su madre ciega. El miedo se apoderó de ella, porque ¿dónde se había oído jamás algo así? El dragón cargando al gitano sobre su espalda.
—Ahora me darás todo lo que quiera. — dijo el gitano al dragón.
—No temás. Te daré todo el dinero que puedas llevar y toda la comida que desees, tanto para comer como para beber; Sólo déjame vivir a mí y a mi madre. Te prometo que nunca más iré tras las ovejas.
—Acepto. Ahora ya sabes que podría matarte en este momento y también a tu madre ciega. Entonces júrame que no volverás a ir a casa de ese campesino a devorar sus ovejas.
Inmediatamente le juró que no iría más.
—Ahora debes darme dinero, tanto oro como plata, y luego debes cargarme sobre tus espaldas y llevarme a mi casa.
El dragón aceptó, le dio todo cuanto había pedido, lo cargó sobre sus espaldas y se llevó a casa al gitano con el dinero. La mujer del gitano los vio y dijo.
—¡Dios mío! ¿Qué pasa?
Y los niños, que tenía muchos, salieron corriendo. El dragón se asustó muchísimo pensando que aquellos niños serían como su padre y salió corriendo. Pero arrojó el dinero del gitano y lo dejó allí.
Desde entonces, el gitano fue tan rico que no había nadie igual a él. Era como un caballero. Y si no está muerto, sigue vivo con su mujer y sus hijos.
Cuento gitano, de la región de Bucovina, entre Ucrania y Rumanía, recopilado por Francis Hindes Groome







