

Los Tartessos son un pueblo del sur de España: Helva, Sevilla, Cádiz y Badajoz, que vivieron entre la era de Bronce tardía y la primera Edad de Hierro.
Eran considerados “El Dorado” por las culturas vecinas, por su gran progreso económico y sociocultural.
El conflicto histórico de este pueblo es que hay mucho más escrito que hallado, y la mayoría de estos escritos son por escritores griegos como Heródoto, Hecateo, Posidonio, Aristófanes… que hablan de una cultura que vive más allá de las columnas de Hércules y que poseen gran pureza en sus metales, y grandes secretos.
La escritura no es de origen indoeuropeo, incluso se cree que es preindoeuropea, por lo que aún no se ha podido traducir al completo, sino simplemente se han podido deducir placas de nombres, propiedades, números…
Cuando los fenicios, en el 1100 a.C. llegaron a Gadir (Cadiz), los Tartessos ya contaban con una cultura avanzada, eran buenos navegantes, pescadores, tenían su propio alfabeto y trabajaban excelentemente el metal.
Tarsis, su ciudad mítica, aparece señalada en escritos griego, en la estela Nora (Cerdeña) en la Biblia e incluso en escritos del emperador asirio Asharadón.
En la Biblia se menciona en dos ocasiones Tarsis.
El relato bíblico del rey Salomón, cuenta que enviaba a sus naves a Tarsis cada 3 años para obtener el oro, la playa, el marfil, monos y pavos reales.
En la historia de Jonás, se cuenta que cuando Jonás intenta huir de la presencia de Dios se embarca con destino Tarsis, como el lugar más remoto y lejano imaginable.
Los trabajos de Hércules
Hércules, en su undécimo trabajo, viajo a Eriteia, una isla parte del pueblo de los Tartessos, para robar el ganado del gigante Gerión de tres cuerpos. En la leyenda de Hércules, se considera que era una tierra llena de monstruos y maravillas, por eso construyó allí las columnas de Heracles, justo en el Estrecho de Gibraltar, como el límite del mundo, quedando los Tartessos justo más allá de este límite, y en el límite del mundo humano y divino.
Alquimistas y sabios
Los Tartessos eran considerados grandes alquimistas por su capacidad de extraer los metales puros y transformarlos en herramientas refinadas y valiosísimas. Su control del metal no lo tenía ningún otro pueblo coetáneo. Esto les generó una gran riqueza y fama.
Cuentan que sabían navegar por el Atlántico, que conocían sus corrientes más peligrosas y que poseían mapas mentales desconocidos por todos los demás.
Entre tantos misterios, un idioma irreconocible y tanto conocimiento, muchos consideran que pudo ser un pueblo que llegó de algún lugar más allá del océano, tal vez la misteriosa Isla de la Atlántida.
Argantonio, el rey de los Tartessos, se cuenta que vivió 120 años. En una de las leyendas históricas, se dice que ofreció una gran fortuna a los griegos foceos para que defendieran su ciudad.
Los Campos Elíseos
Los griegos creían que el paraíso de los hérores y sabios tras la muerte estaba más allá de las Columnas de Heracles, en una tierra próspera y feliz. Como los Tartessos, al vivir a las puertas de esa región, creían que estaban bendecidos por los dioses.
Por eso, para los griegos, los Tartessos eran los protectores del Tártaro, el inframundo y, por ende, un pueblo sagrado con conocimiento importantes.
Eran considerados habitantes de una tierra de maravilla y abundancia sobrenatural.







