
Según la mitología Griega, cuando existía el Caos, surgieron Gea, La Tierra, y Urano, el Cielo, y de ellos nacieron los Titanes.
Los Titanes eran poderosos dioses gigantes. Eran doce en total, seis titanes y seis titánides:
Océano, Ceo, Crío, Jápeto, Hiperion, Crono, y Febe, Mnemósine, Temis, Tetis, Tea y Rea.
Estos Titanes gobernaban el cosmos y vivían en el reino de la Tierra, sin las actuales ciudades.
Pero Urano oprimía a sus hijos Titanes y a muchos los encerraba en el vientre de Gea, el tártaro, la parte más profunda de la tierra.
Gea diseño una guadaña especial para matar a Urano, reunió a sus hijos y les propuso derrotar a Urano. Ningún titán se atrevió, excepto Crono.
En algunas fuentes, Crono degolló a su padre, en otras, lo castró, en otros lo troceó y de su sangre se liberaron los gigantes.
Desde entonces, Cronos y su hermana Rea gobernaron en la era dorada, y vivieron mucho tiempo en paz.
Pero una profecía maldecía su reinado. La profecía decía que un hijo de Cronos le destronaría igual que él destronó a su padre, y por esta razón, Cronos devoraba a sus hijos según nacían.
Rea, logró salvar a uno de sus hijos entregando a Cronos una piedra envuelta en pañales en su lugar. Cronos se tragó la piedra sin dudarlo y Rea escondió al bebé, Zeus, en una cueva.
Zeus creció y liberó a sus hermanos: Poseidón, Hades, Hera, Deméter y Hestia. Juntos libraron una gran batalla contra los Titanes que duró diez años, la guerra de la Titanomaquia.
En la Titanomaquia Zeus y sus hermanos derrotaron a los Titanes en el Tártaro.
Tras la victoria, Zeus y los Olímpicos establecieron su morada en el Olimpo.







