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Mitología
Mitología

En la mitología aborigen Australiana hay precisos conocimientos astronómicos y curiosidades aun por descifrar. Una de ellas es las Pleiades, o las siete hermanas, que anuncian la llegada del invierno y la recolección de los huevos de emú, la constelación del Emú que marca la temporada de alimentación.

En Australia existen pinturas y grabados rupestres que muestran los ciclos lunares y los eclipses relacionados con la mitología.

Tal vez por que en Oceanía los pueblos están entre océanos, y el océano se ve infinito, inmenso, y su profundidad atrapa la vista, en las mitologías de Oceanía, el punto de observación se sitúa muchas veces en el vacío, tanto de la tierra, como del océano como del cielo, desde donde emerge la luz y la vida.

Cuando en occidente vemos el cielo, miramos las estrellas; cuando en Australia miraban el cielo, miraban el vacío, las zonas oscuras, y las estrellas emergían de ese vacío. Igual que islotes en un océano inmenso. Este cambio del punto de vista, tal vez transforme completamente la manera de ver y entender el espacio y todo cuando les rodea. Este espacio oscuro con polvo luminoso conecta todas las estrellas y el firmamento.

Los seres ancestrales de la mitología Australiana

En la mitología australiana, los seres ancestrales son Djan’kawu: las estrellas, los planetas, el sol y la luna.

Djan’kawu es la figura masculina, y sus dos hermanas dos hermanas asociadas al Sol, a la mayor la llamaron Bildjiwuraroiju o Bildjiwuraru y Miralaidj, Malalait o Mandalaidj a la más joven.

El Emu del Cielo, la Constelación Oscura

El Emu del Cielo se basa en la conexión entre las estrellas, es la Constelación Oscura. Es una nube oscura de polvo interestelar que atraviesa la Vía Láctea.

Los pueblos aborígenes interpretaban las sombras de la silueta de la Vía Láctea como un emú gigante con la cabeza en el sur. El cuello, cuerpo y patas se extiende por todas las franjas oscuras de la Vía Láctea, que se pueden ver con más facilidad en el hemisferio sur en el otoño.

Cuando el emú está sentado, hay que recoger los huevos del emú, cuando el emú está corriendo, los huevos han eclosionado y los polluelos han nacido.

El nombre dado al emú espiritual es Jarawajewa. Jarawajewa era un gran emú que habitaba en la tierra, robaba huevos y siempre desobedecía las leyes de los dioses. Los espíritus molestos lo persiguieron y lo castigaron condenándolo a vivir en el cielo etérnamente, en forma de polvo y oscuridad (la Vía Láctea)

Nakarra Nakarra o Kungkarangkalpa, las siete hermanas

Las estrellas son las siete hermanas, las Pléyades, son las Nakarra. Su leyenda es la más extensa, sagrada y hermosa de la mitología aborigen australiana.

En la mitología del Tiempo del Sueño, las siete hermanas fueron las primeras en descender del cielo y viajar a través de la Tierra. Fueron las primeras mujeres de la tierra. Querían probar los frutos de la tierra, pintarse y bailar en las ceremonias.

Cuenta la leyenda que cuando las las siete hermanas estaban en la tierra, fueron perseguidas por el hechicero Wati Nyiru que pretendía violar a la hermana mayor. Ellas huyeron y a medida que huían, allá donde se detenían, transformaban el paisaje, como si dejaran parte de ellas en esos lugares. En su primera parada en Witapula, al oeste de Atila, se creó un precipicio.

Al día siguiente fueron por Tjuntalitja, entraron en la tierra y al salir crearon un gran agujero en la roca, aun hoy se acumula agua en esas zonas. En la noche crearon una choza y allí se formó un bosque, y donde se sentó la hermana mayor, se formaron unas líneas en forma de remolinos en el suelo.

Luego, atravesaron un muro en la montaña generando una gran cueva.

Más tarde en la costa, se lanzaron al mar y desde allí se elevaron al cielo convirtiéndose en la constelación Kurialya. En el cielo el brujo Nyiru las siguió, y con sus pisadas dejó unas huellas que son el cinturón de la constelación de Orión, y donde puso la punta del pie, se formó la espada de Orión. El hechicero Wati Nyiru se transformó en la constelación de Orión continuamente persiguiendo a las Pléyades.

Mirrabooka

Mirrabooka es la constelación que cruza la parte meridional. Es el dios protector de la humanidad.

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo vivía un hombre sabio y bondadoso llamado Mirrabooka. El gran espíritu Biami observó a Mirrabooka y decidió recompensarlo. Cuando Mirrabooka envejeció, Bambi le dio una forma espiritual, le iluminó las manos y los pies, y lo puso en las estrellas entregándole la vida eterna. Desde allí, Mirrabooka continúa cuidando a las tribus con amor y sabiduría.

Desde la Tierra, las gentes pueden observar la constelación de la Cruz del Sur, y ver los ojos de Mirrabooka observando y cuidado de todos.

Wuriupranili 

La leyenda de Wuriupranili explica el origen del día y la noche.

La diosa Wuriupranili es la Mujer Sol, y porta una antorcha de corteza de árbol, que representa el Sol iluminando el mundo.

Cada mañana, Wuriupranili  se despierta en el este y enciende su fuego sagrado iluminando la Tierra. Luego se adorna y se pinta de rojo, y se eleva dejando tras de si parte de ese color rojo, tiñendo las nubes y el cielo. Cuando llega a lo algo de los cielos, genera mucho calor y luz.

Cuando llega al oeste, apaga la antorcha y el día se acaba.

Durante la noche, Wuriupranili  viaja por un túnel bajo tierra, hasta llegar a su hogar en el Este, donde comienza al día siguiente el mismo ciclo que el día anterior.

Kurukadi y Mumba

Los gemelos Kurukadi y Mumba eran fuertes guerreros. Cuenta la leyenda que una vez vieron al peligroso espíritu lunar Kidili perseguir a unas mujeres, y los hermanos Kurukadi y Mumba se enfrentaron a Kidili.

Kidili, lleno de rabia por no haber podido atacar a las mujeres, arremetió contra los hermanos. Kurukadi y Mumba atacaron a la Luna con bumeranes y mataron a Kidili, quien ascendió al cielo y se transformó en la Luna, y por eso la Luna parece que está muerta.

Como recompensa por su heroísmo, los hermanos Kurukadi y Mumba fueron elevados al cielo y se transformaron en la constelación de Géminis, eternamente visibles, y son los guardianes celestiales.

Leyendas de la Luna

En la mitología aborigen, la Luna tiene distintas leyendas. Casi siempre es un hombre malvado que es asesinado y por eso la luna aparece como muerta en el cielo.

A veces se le denomina Ngalindi. Fue un hombre egoísta, avaricioso y perezoso. Su familia no soportaba su comportamiento y lo castigó. Lo atacaron, lo cortaron en pedazos y lo enviaron al cielo en la fase menguante de la Luna. Según Ngalindi se cura, se crea la fase creciente hasta la Luna llena que está sano y completo. Luego vuelve a sufrir la muerte poco a poco, noche a noche, hasta la Luna Nueva.

En las leyendas, muchos cuerpos celestes están asociados a árboles sagrados, por los cuales los espíritus ascienden y descienden.

El árbol de la Luna es la conexión con la vida y la muerte, es el puente entre los mundos. Es un árbol alargado, como unas escaleras.

Pero hay una mitología en la tribu australiana de Dieyerie, donde Pirra, la Luna, creó las criaturas con la ayuda del Espíritu del a creación Mooramoora.

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