
Una vez había dos hombres y les gustaba mucho jugar a las cartas. Una noche estaban jugando a las cartas en casa de un vecino. Cuando regresaban a casa se encontraron con el diablo y éste tenía una baraja de cartas, y les invitó a que jugaran con él. Los dos hombres respondieron que no tenían dinero. Entonces el diablo dijo:
—Venid y os daré dinero para jugar.
Jugaron toda la noche y antes de dejar de jugar ganaron diez libras cada uno. Cuando se iban a separar, el diablo dijo:
—Iré a buscaros dentro de un año, si para entonces no tenéis un trabajo que yo no pueda hacer, entonces os llevaré conmigo.
Uno de los hombres era sastre y el otro zapatero.
Entonces los dos hombres se fueron a casa pensando en su trabajo. Cuando se cumplieron los doce meses, el diablo llamó a la puerta del sastre.
El sastre dijo
—Adelante.
Cuando abrió la puerta vio que allí estaba el diablo para comprobar qué trabajo tenía. Entonces el sastre tomó una caja de chatarra y le pidió al diablo que le hiciera una vela y se la encendiera. Entonces el diablo se puso a juguetear con la caja de chatarra hasta hacer su vela. Cuando terminó la vela, sacó una caja de cerillas y se la encendió.
—He logrado hacer tu trabajo, ahora tendrás que venir conmigo.
Entonces el diablo fue donde el zapatero y éste estaba en la cama. Nunca pensó en su trabajo. Le preguntó si tenía trabajo y el zapatero dijo que nada, y empezó a reírse del diablo. Dejó escapar un gran grito y dijo:
—Encera eso y ponle una cerda.
Cuento irlandés recopilado por May Burns







